El Asedio Sin Fronteras: Radiografía de la Persecución contra el Periodismo Independiente en Nicaragua y el Exilio

Con información de @La Mesa Redonda

El periodismo independiente en Nicaragua atraviesa uno de los momentos más críticos, complejos y peligrosos de su historia reciente. En el marco del Día Internacional del Periodista, el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más emitió una categórica alerta advirtiendo que la ofensiva represiva dictada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no conoce fronteras. Los comunicadores no solo enfrentan un asedio sistemático, vigilancia extrema y censura dentro del territorio nacional, sino que también sufren de persecución transnacional en los países donde han buscado refugio, consolidando un escenario calificado como uno de los más adversos para la libertad de prensa en todo el continente americano.

La estrategia gubernamental busca silenciar cualquier voz disidente e imponer un absoluto “apagón informativo” sobre las violaciones a los derechos humanos, la corrupción estatal y la crisis sociopolítica que azota a la nación centroamericana desde el año 2018. Sin embargo, frente a este panorama de hostigamiento y desolación institucional, la prensa independiente mantiene una férrea resistencia apoyada en redes de fuentes locales y en la valentía de profesionales exiliados que se niegan a callar.

La Radiografía de la Violencia: Datos del Informe de la FLED

La magnitud de la ofensiva represiva estatal queda en evidencia al analizar las cifras documentadas por organizaciones especializadas. De acuerdo con un informe elaborado por la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), entre los meses de abril y junio de 2026 se registraron al menos 24 agresiones directas contra periodistas y medios independientes en el país.

Una desagregación de estos incidentes muestra las tácticas de hostigamiento más recurrentes implementadas por las estructuras del régimen:

  • Agresiones verbales, escritas y digitales: 21 casos reportados de intimidación, campañas de descrédito y ataques cibernéticos contra la integridad de los comunicadores.
  • Desplazamiento forzado: 2 casos documentados de profesionales obligados a abandonar su hogar y su entorno inmediato debido al acoso inminente.
  • Abuso de poder estatal: 1 caso vinculado directamente a decisiones arbitrarias de instituciones gubernamentales para obstruir el ejercicio informativo.

Como consecuencia directa de esta presión policial y el temor constante a la detención arbitraria, dos periodistas adicionales tuvieron que huir de Nicaragua durante este trimestre, elevando la cifra acumulada a 310 periodistas y trabajadores de medios forzados al exilio desde el estallido de la crisis en 2018.

Categoría de Agresión (Abril – Junio 2026)Número de CasosPorcentaje Aproximado / Tendencia 
Agresiones verbales, escritas y digitales2187.5% (Predominio del hostigamiento cotidiano y digital)
Desplazamiento forzado interno/externo28.3% (Reflejo del peligro inminente de captura)
Abuso de poder estatal directo14.2% (Uso institucional contra la prensa)
Total de agresiones trimestrales24100%

El Exilio Bajo Amenaza: El Caso Crítico de Costa Rica

Lejos de representar un espacio de paz y seguridad absoluta, el exilio se ha convertido en una extensión del mapa de riesgos para los comunicadores nicaragüenses. El Colectivo Nicaragua Nunca Más expresó su profunda preocupación por la situación de vulnerabilidad extrema que experimentan los periodistas refugiados en Costa Rica, donde al menos siete comunicadores han denunciado ser blanco de vigilancia e intimidación sistemática.

Entre las tácticas de hostigamiento transnacional detectadas en territorio costarricense figuran:

  • Seguimientos furtivos y vigilancia constante en las inmediaciones de las viviendas de los comunicadores.
  • Amenazas directas a través de redes sociales y exposición maliciosa de información personal (doxxing).
  • Intimidaciones presenciales en espacios públicos, toma de fotografías a sus vehículos particulares y llamadas intimidatorias desde números ocultos o desconocidos.

La gravedad de estos hechos ha escalado a tal nivel que las propias autoridades de seguridad de Costa Rica han alertado a algunos periodistas sobre amenazas graves y reales contra su vida e integridad física. Incluso, uno de los casos documentados obligó a una periodista a evacuar urgentemente Costa Rica hacia otra nación por razones extremas de seguridad.

Asimismo, la organización denunció que operadores políticos y simpatizantes del régimen nicaragüense utilizan activamente las plataformas digitales para incitar al odio y al ataque directo contra aquellos profesionales que continúan ejerciendo el periodismo desde el extranjero.

El Desmantelamiento del Ecosistema Mediático Interno

Mientras la represión persigue a los profesionales más allá de las fronteras, el interior de Nicaragua sufre un proceso sistemático de demolición de la infraestructura informativa. Desde 2018, la dictadura ha destruido, confiscado o clausurado al menos 60 medios de comunicación independientes.

El caso más reciente que ilustra esta política de tierra arrasada ocurrió en 2026 con el cierre definitivo de Radio Stereo Romance, ubicada en Jinotepe, la cual se vio obligada a apagar sus micrófonos tras 31 años de trayectoria ininterrumpida luego de que el ente regulador Telcor confiscara la totalidad de sus equipos de transmisión.

Esta clausura se añade al largo historial de confiscaciones arbitrarias perpetradas contra referentes del periodismo nacional como:

  1. El diario LA PRENSA: Símbolo histórico del periodismo escrito nicaragüense, cuyas instalaciones fueron expropiadas y convertidas en centros gubernamentales.
  2. Confidencial: Medio digital e impreso dirigido por Carlos Fernando Chamorro, cuyas redacciones fueron confiscadas ilegalmente.
  3. 100% Noticias: Canal de televisión cerrado por la fuerza, cuyos directivos sufrieron encarcelamiento político antes de ser desterrados.

Ante este escenario de censura radical, la labor informativa contemporánea sobre Nicaragua sobrevive gracias a redes clandestinas o de extrema cautela compuestas por fuentes locales que arriesgan su libertad y su seguridad personal para filtrar datos esenciales a los equipos de prensa en el exilio.

La Resistencia y el Llamado Urgente a la Comunidad Internacional

El Colectivo Nicaragua Nunca Más enfatizó que, a pesar de los múltiples embates de la represión, el periodismo independiente sigue cumpliendo un rol insustituible: documentar crímenes de lesa humanidad, preservar la memoria histórica colectiva, combatir la propaganda oficial y garantizar el derecho humano fundamental de la ciudadanía a estar informada.

Ante este panorama desolador, la organización de derechos humanos emitió una serie de demandas y recomendaciones urgentes dirigidas a diversos actores globales:

  • A los gobiernos democráticos del mundo: Incrementar la presión diplomática y política sobre el régimen de Ortega y Murillo para exigir el cese inmediato de la persecución, criminalización y hostigamiento contra los trabajadores de medios.
  • Al Estado costarricense y países de acogida: Fortalecer de manera urgente los mecanismos institucionales de prevención, investigación y protección frente al espionaje y los actos de represión transnacional que amenazan a los exiliados.
  • A la comunidad internacional y organismos defensores: Mantener una vigilancia activa sobre la crisis de derechos humanos en Nicaragua y brindar un respaldo financiero, técnico y político sostenido al periodismo independiente.

Finalmente, el Colectivo recordó que situaciones indignantes como el destierro arbitrario, la privación de documentos de identidad y la imposición forzada de la apatridia a decenas de periodistas nicaragüenses no deben quedar en el olvido ni normalizarse por la comunidad global.

El periodismo independiente en Nicaragua se mantiene erigido como una muralla indispensable contra el proyecto dictatorial de imponer un silencio absoluto. La resistencia demostrada por los comunicadores, tanto en el interior del país bajo un clima de vigilancia extrema como en un exilio plagado de amenazas transnacionales, demuestra un compromiso ético inquebrantable con la verdad. Proteger a la prensa nicaragüense y garantizar su seguridad integral es, hoy más que nunca, una responsabilidad ineludible para la defensa de la democracia en América Latina.

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